Por Isabel Miranda
Uno de cada cuatro fuegos forestales de 2025 tuvo consecuencias civiles y dejó la cifra récord de 42.000 evacuados. Este año también supera la media y ya van 16 muertos y más de 4.000 desplazados
Los propios vecinos se pueden convertir en un retén antes de las llamas con algo tan sencillo como mantener su propiedad limpia. «Cuando empecemos a hacernos responsables de evitar que la vegetación se acerque o invada nuestras fincas y casas, cuando nos comprometamos a tenerla controlada -o a exigir y confirmar que así se haga-, es cuando podremos decir que estamos algo más preparados para convivir con el fuego», asegura Olga Rada, ingeniera de Montes de la Fundación Entretantos. Según su compañera María Turiño, es necesaria una coordinación cada vez más amplia y precisa entre todas las administraciones.
El objetivo debe ser conseguir paisajes más resilientes frente al fuego y comunidades más preparadas para el riesgo. «Es fundamental que las administraciones trabajen mucho más cerca de la población de los territorios con mayor riesgo de incendios, que se coordinen mejor con las entidades locales y las asociaciones del territorio para conocer las verdaderas necesidades de prevención y autoprotección y para ser más eficientes”
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