El mito de la ardilla. Cuentos para educar

La vieja ardilla no lo sabía, pero llevaba siglos recorriendo España. Saltaba de una copa a otra sin tocar el suelo. Atravesaba pinares, robledales, hayedos y alcornocales. Cada árbol era un puente; cada rama, un paso más hacia su camino. Al menos eso contaba la historia que se atribuyó erróneamente al geógrafo griego Estrabón, aunque nunca la escribió, ni tampoco visitó la Península Ibérica. Más tarde la historia fue popularizada por Félix Rodríguez de la Fuente. Nunca sabremos si aquella historia fue real. Lo importante es que nosotros sí creímos en ella. Y sin darnos cuenta, empezamos a mirar nuestros montes con lo mismos ojos que aquella ardilla. Si ella no podía cruzar la Península sin bajar al suelo, era porque España había perdido sus bosques. La conclusión parecía indiscutible: plantar árboles era bueno y necesario; y cortarlos, algo similar a atentar contra la naturaleza. Aquella idea terminó marcando nuestra manera de entender la conservación de los bosques. A través de este cuento, se puede educar y sensibilizar en torno a la conservación y prevención de incendios en las aulas escolares. Está disponible aquí: https://bosquesalaula.es/el_camino_de_la_ardilla/